Por ser libre sendo quen son
Testimonio real de alumnos de varios Institutos
¿Alguna
vez has sentido que quien dices ser, no eres? O tal vez sentiste que lo
que de verdad eres no es lo que la sociedad te exige, y quien dice
sociedad dice: familia, amigos, o simplemente tus compañeros de clase.
Pues así… así me sentí yo durante mucho tiempo…

Se suele reducir el cambio de mentalidad a un sólo momento. Alguien ve una injusticia y, click, algo en el cerebro se conecta y tus ideas cambian. No pongo en duda que esto funcione, pero no es mi caso. Veía injusticias diariamente y no tomaba conciencia de ello (o, por lo menos, no en su plenitud). Esto cambió, no con nada que yo haya visto, sino con la base esencial de lo que creo que es la educación: el diálogo.


Testimonio real de alumnos de varios Institutos
¿Alguna
vez has sentido que quien dices ser, no eres? O tal vez sentiste que lo
que de verdad eres no es lo que la sociedad te exige, y quien dice
sociedad dice: familia, amigos, o simplemente tus compañeros de clase.
Pues así… así me sentí yo durante mucho tiempo…
Creo que antes de contaros mi experiencia debería presentarme.
Me llamo María, tengo 17 años, soy bisexual y soy de Tui, pero actualmente estudio en el IES Politécnico de Vigo.
Y aquí va mi experiencia…
“Desde pequeña, yo notaba que los chicos
no me gustaban tanto como mi familia cristiana me hacía creer, ese
típico: “Cuándo tengas marido e hijos serás una buena madre” tan
heteronormativo que me decía mi madre, conmigo no iba al 100%.
Mientras estuve estudiando en el
instituto de Tui ni se me ocurrió plantearme mi sexualidad, ya que el
entorno no me ayudaba; pero el curso pasado cuando pisé por primera vez
el aula 14 del Politécnico mi vida cambió, cuando hablando con mis
compañeros me planteé por primera vez mi sexualidad y sí, fue gracias a
aquella chica que me sonrió nada más entrar por la puerta de aquella
aula.
Tengo que reconocer que me costó
demasiado decir: “Sí, también me gustan las mujeres” por diversos temas;
pero lo que de verdad puedo asegurar es que una vez lo acepté y lo dije
libremente, me sentí yo misma y auténtica por primera vez en los 16
años de vida que tenía.
Y todo esto se lo debo al IES
Politécnico, por la gran aceptación, por la ayuda que algunos profesores
nos daban para no escondernos, por cada uno de mis compañeros que me
ayudaron a aceptarme.”
Y aquí te va un consejo, sí para ti, que me estás leyendo:
No tengas miedo, tienes un gran camino
que recorrer, y en ese camino siempre está la piedra que te hace caer,
pero no tengas miedo, levántate y sigue; porque el miedo no te dejará
ser tú. Se fuerte y respetuoso.

Se suele reducir el cambio de mentalidad a un sólo momento. Alguien ve una injusticia y, click, algo en el cerebro se conecta y tus ideas cambian. No pongo en duda que esto funcione, pero no es mi caso. Veía injusticias diariamente y no tomaba conciencia de ello (o, por lo menos, no en su plenitud). Esto cambió, no con nada que yo haya visto, sino con la base esencial de lo que creo que es la educación: el diálogo.
Entablar diálogo no suele ser fácil,
menos con personas de mentalidad reaccionaria. Si entendemos el diálogo
como una contraposición de ideas, al mismo tiempo que entendemos que
algunas ideas son inconscientes y, de manera problemática con esta
última característica, forman las bases de nuestra percepción de la vida
ordinaria; se tiene que entender que ese cambio no va a ser inmediato.
Al tratar estos temas, al final, se está modificando la visión del
individuo de hechos que verá diariamente, además de poner en evidencia
comportamientos heredados que pueden atentar contra nuestros ideales
conscientes (véase cuantas personas afirman tener respeto hacia cierto
colectivo, dando después indicios de que no es así). Al modificar estos
parámetros que citaba antes es habitual dar una respuesta defensiva. Yo
mismo las he dado. Discutí sobre el tema una vez, seguía pensando igual.
Discutí una vez y ya notaba que mis argumentos se caían. Un día,
hablando con alguien que, en principio, creía como yo, le corregí dando
argumentos que una vez dieron en mi contra.
Quiero mostrar esto por dos cosas:
primero, porque entiendo lo duro que debe ser intentar cambiar la
mentalidad de alguien o de varios; y sentir que no estás haciendo nada.
Estoy seguro de que varias personas se han sentido así hablando conmigo,
sin darse cuenta en ese momento que después iban a influir de forma
significativa en mi forma de entender el mundo. Habrá quien os lo
agradecerá al instante, pero he comprobado que la mayoría va a tardar en
asimilarlo. La segunda, que charlas sobre colectivos sociales
discriminados deben darse en el instituto y por expertos/as.
Entre mis compañías cercanas he
comprobado que se habla de estos temas, pero muy pocos/as con el
conocimiento adecuado. Este tipo de temática abarca desde temas
sociológicos, como filosóficos, como históricos, como un largo etcétera.
Considero bueno alejar estos temas del lugar común, pero hacerlos
universales al mismo tiempo. Todo el mundo debería pensar y cuestionarse
estos temas, pero no todos estamos capacitados para hablar de ellos.
Creo en una educación que rompa nuestras
convenciones culturales, creo en una educación que reinvente nuestra
visión del mundo. Entiendo mejor y veo de forma distinta los sucesos
políticos actuales tras estudiar historia de España, cuadros de Rothko
que antes no me decían nada, a día de hoy, son mis favoritos. No quiero
ni imaginarme lo que puede cambiar una asignatura dedicada a estos
aspectos de la manera correcta. Considero que por esa vía está el futuro
de nuestra educación.
Víctor

Personalmente he participado en este
proyecto con mucho gusto ya que, cuando me lo propusieron me pareció una
idea preciosa, no quiero parecer cursi pero es que es así, fotos de
gente demostrándose cariño independientemente de su género. Viendo la
foto ¿Crees que soy homosexual, heterosexual, bisexual, transexual…?
Porque yo solo veo a dos personas demostrándose cariño, nada más y eso
es lo único que importa. Tenemos que dejar los prejuicios y las
tonterías a un lado y cuando veamos escenas como las que se muestran en
éste proyecto, lo primero que se nos venga a la cabeza no sea
“maricones”, si no “personas”.
Sobre si soy homosexual, bisexual o heterosexual… ¿Acaso importa?
Anónimo

He estado en dos colegios y dos
institutos diferentes. En ninguno de ellos había recibido ningún tipo de
concienciación al respecto de la diversidad afectivo-sexual hasta que
llegué al IES Politécnico de Vigo. Recuerdo días en los que salía del
instituto con una enorme satisfacción interna y me pasaba todo el
trayecto del autobús pensando “qué grandes son estas personas y qué
grande es lo que están haciendo”.
Sobre mi experiencia como participante de
algunos de los proyectos llevados a cabo puedo decir que lo más
gratificante fue sentir que aportando tan sólo un poquito de mí podía
estar ayudando a muchas personas. Aunque eso me parece lo más importante
no es lo único con lo que me quedo. Recuerdo cruzarme por los pasillos
con personas con las que nunca había hablado y a pesar de ello sentir un
vínculo con ellas. Las había escuchado en el vídeo ‘Son feminista… (Soy
feminista…)’ y más tarde las vi retratadas en la exposición SOMOS.
Compartía inquietudes con ellas. Sentía que rondaba un ambiente
agradable en el instituto.
En este centro educativo había profesoras
que realmente estaban y siguen estando interesadas en educar dentro y
fuera de las aulas. Porque pienso yo que a lo mejor “educación” es una
palabra que se queda un poco grande si a lo que nos referimos es al
hecho de que unx profesorx entre en un aula para soltarnos el repertorio
de temarios que dicta un libro y llegar a final de curso sin ni tan
siquiera conocer el nombre de la mitad de su alumnado. Creo necesario
tener la astucia de ir un poquito más allá de eso.
Sé que en el futuro recordaré con mucho
cariño esta etapa de mi vida. Por ello espero que se expanda, que más
docentes se comprometan con el tema de la diversidad afectivo-sexual,
que se nos dé la oportunidad de expresarnos libremente y que se nos
escuche. Todo el mundo sale beneficiado.
Sara

Cuando llegué al maravilloso mundo del Instituto Politécnico de Vigo no sabía muy bien qué me podía encontrar, bohemios y otakus,
supongo que pensé en aquel momento, y en cuanto entré por la puerta una
ola de apoyo y respeto me azotó la cara como una ráfaga de viento.
Recuerdo que dos semanas después de
empezar el curso, dos chicas de mi misma clase admitieron ser bisexuales
sin ningún tipo de tapujos y a mí se me cortó la respiración, quizás
aquel fuera mi lugar; nunca antes había admitido, casi ni siquiera hacia
mí misma que no era heterosexual y estoy segura que gracias a ese
momento (que a muchos les puede parecer una estupidez) lo comencé a
asumir de verdad.
Más tarde se crearía el grupo lgbtiq+ y
yo, sin saber muy bien si estaba haciendo lo correcto metiéndome allí
dentro, zarpé en el barco, de cuyo mástil cuelga una bandera multicolor
que ondea al viento, bien orgullosa, sabiendo que está rodeada de un
oscuro mar que parece desesperanzado.
Tras haberme pasado más de 10 años en un
colegio en el que el insulto favorito de los niños de 8 años es
“maricón”, el instituto en el que acabé fue como un soplo de aire fresco
a mi cordura y puedo asegurar que en ese sentido (y en muchos otros)
habrá sido la mejor decisión que habré tomado en mi vida.
Lilith (IMM)
O meu paso polo centro do IES Politécnico de Vigo foi, en poucas palabras, unha nova actitude ante a vida.
Aínda que recoñezo que son unha muller
que sempre fixo o que lle peta, cando xa levas 21 anos sendo educada
baixo uns valores e unas pautas impostas por unha sociedade firme que te
aferra ao que debe ser e ao que non, perdes a esperanza de que a
evolución teña sentido. Iso cambiou tras coñecer e relacionarme con
persoas coas mesmas preocupacións, intereses , inseguridades gustos ,
medos … ca min , e dinme conta de que deixara de estar soa e que nunca
fun a única.
Despois de 21 anos, por primeira vez
sentín o apoio dunhas profesoras que sí estaban dispostas a erguer a voz
con nós e a facernos visibles sen medos nin prexuízos. E non sei como
explicalo, pero sentinme máis forte ca nunca. Profesoras que che ensinan
algo máis que o que está escrito, ensínanche a quererte.
Poder escoitar inquedanzas, tenderlle a
man e aprender de demais persoas que integran esta diversidade no ámbito
educativo, foi algo tan satisfactorio para a miña vida que me fai
sentir mágoa e inxustiza porque esta experiencia non se produce noutros
centros.
Pero, se algo teño claro, é que a unión
fai a forza e o amor cara nós e cara os demáis e o motivo máis grande
para vencer esta loita.
Sandra

No hay comentarios:
Publicar un comentario