jueves, 4 de abril de 2019

IDÉNTIDAD, ORIENTACIÓN SEXUAL, TRANSGÉNERO, CISGÉNERO...

Identidad, orientación sexual,transgenero,cisgenero.....video muy clarificador de conceptos complicados y muy dulce además. Estupendo para llevarlo a nuestras aulas.

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Primero, precisamos distinguir orientación sexual de identidad de género. La orientación sexual tiene que ver con el objeto de nuestro deseo afectivo y sexual, es decir, simplificando, si nos gustan los hombres o las mujeres, y la identidad de género tiene que ver con lo que somos, con la manera en que nos vemos internamente y frente al espejo, con los papeles de género que asumimos: si nos colocamos en el mundo como hombres o como mujeres. Por ejemplo, ser gay o lesbiana tiene que ver con la orientación sexual, mientras que ser travesti o transexual tiene que ver con la identidad de género. Son conceptos distintos, aunque mucha gente los confunde, o los ve como si hubiese una continuidad entre ellos, como si una travesti o una mujer transexual fuese un gay que es muy, muy gay, tan pero tan gay que se hizo mujer. Pero eso es una pavada, olvidate.



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Quien escribe estas líneas es absolutamente gay y le gusta mucho ser hombre, tanto como le gustan los hombres. Usar bombacha, ponerme siliconas o hacerme una vaginoplastía es algo tan lejano de mis deseos como de los de cualquier otro hombre cisgénero, sea gay, hétero o bisexual. Si un día me despertara y, al mirarme al espejo, descubriera que pasé a tener un cuerpo de mujer, sentiría que no es mío, por más linda que fuese, que esa no soy yo – justamente porque no soy trans.
La palabra cisgénero, o cis, que se aplica a mi caso y al de la mayoría de la población –tanto gay como hétero–, significa básicamente lo contrario de transgénero o trans: una persona cis es aquella que se identifica plenamente con el género que le fue atribuído al nacer de acuerdo con sus genitales. Florencia Peña es cis, Florencia de la V es trans, ambas son mujeres. La confusión entre orientación sexual e identidad de género tiene que ver con otras más profundas y con la falta de educación sexual en la escuela. En primer lugar, es una consecuencia de otro mito: mucha gente piensa que los gays “quieren ser mujeres” y las lesbianas “quieren ser hombres”. No, nada que ver.
Los gays son hombres a los que les gustan los hombres y las lesbianas, mujeres a las que les gustan las mujeres. No somos menos hombres o mujeres que los demás y nos sentimos muy bien con nuestro género. Sí, hay gays más afeminados y otros masculinos y lo mismo pasa con muchos heterosexuales –hasta donde sé, a Fito Páez le gustan las mujeres–, pero eso es otro tema y necesitaríamos otro artículo para abordarlo...
Es absurdo preguntarle a una pareja gay “quién hace de mujer”, que es como tratar de entender una relación gay como si fuese hétero: en una pareja gay, ambos son hombres. Del mismo modo, en una pareja de lesbianas, ninguna de ellas hace de hombre, porque son dos mujeres. Para no confundirse más, hay que dejar de querer encajar la realidad del otro como si fuera la de uno: preguntarle a una pareja gay quién hace de mujer es no darse cuenta de que son gays, así de simple. Y masculino y femenino no son papeles en la cama, como activo o pasivo. Otra vez, una forma de heterosexualizar la homosexualidad para entenderla, que suele ser mucho más flexibles de lo que mucha gente cree.
Entonces, como decíamos, una travesti o transexual no es un gay-muy-gay, sino algo totalmente diferente. Es una persona que nació con genitales masculinos, pero se identifica con el género femenino, se ve a sí misma como mujer. Algunas desean modificar sus genitales a través de cirugías, otras prefieren no hacerlo.
Tanto la orientación sexual como la identidad de género están definidas a una edad muy temprana –aunque la orientación sexual muchas veces, por el prejuicio de los demás y el miedo al rechazo, se esconde en el armario por más tiempo, algo que es imposible de hacer con la identidad de género– y no se eligen. No son una “opción”, como muchos dicen equivocadamente. En el libro te lo explico mejor, pero va un consejo: si tu hijo o hija es gay, lesbiana, bi o trans, no hay nada, absolutamente nada que puedas hacer para cambiarlo, del mismo modo que nadie podría haber conseguido que vos “te vuelvas” gay, porque no lo sos. No es algo que se decida, simplemente es lo que es y no tiene nada de anormal o antinatural. Al contrario, es parte de la diversidad de la especie humana.
Que una persona sea trans no significa, necesariamente, que le gusten los hombres, aunque a la mayoría les gustan, como a la mayoría de las mujeres cisgénero. Y a la mayoría de los hombres trans –que nacieron con genitales femeninos y se identifican a sí mismos como hombres– les gustan las mujeres. Es decir, ¡la mayoría de las personas trans son heterosexuales, les gustan las personas del sexo opuesto!
Sin embargo, hay algunas personas trans que son homosexuales –por ejemplo, una travesti o mujer trans a la que le gustan las mujeres; sí, pensalo bien, es al revés de como muchos lo imaginan, porque si es una mujer trans y le gustan las mujeres, entonces es lesbiana. Y hay bisexuales también. Buscá la película brasileña Elvis y Madonna, está muy buena y te va a ayudar a entender eso. Además de las personas cis y trans, hay quienes se asumen como “no binarios”, es decir, independientemente de su anatomía, prefieren no asumirse como hombres ni como mujeres, porque no se sienten cómodos –ni cómodas– con esas etiquetas.
Para finalizar la cuestión de la identidad de género, también hay personas que son intersex. Es algo bastante diferente de todo lo anterior. Se trata de personas que nacen con una combinación de cromosomas diferente de las habituales –la película argentina XXY es muy buena para entenderlo– o bien, por ese o por otro motivo, con genitales ambiguos. Es decir, cuando nacen, mirándoles los genitales, no está claro. En el pasado les decían hermafroditas. Pueden tener vagina y un pene, generalmente pequeño, o pueden tener genitales externos masculinos y tener útero, entre otras posibilidades.
El problema con las personas intersex es que muchas veces el médico decide, al nacer, y “corrige” con una cirugía lo que le parece que hay que corregir. Y, al hacerlo, el médico elige el género en el que ese bebé será colocado desde entonces. Y a veces, cuando ese chico o esa chica crece, comienza a quedar cada vez más claro que el médico eligió mal. Por ejemplo, que le sacó el pene, y a ese chico, claramente chico, le gustaría tenerlo. Lo que las personas intersex adultas generalmente reclaman es que no se practiquen ese tipo de cirugías a los bebés y se espere hasta que ellos puedan comunicarle al mundo quiénes son y decidir si quieren modificar su cuerpo o dejarlo como está.
Ahora que explicamos la diferencia, podemos localizar correctamente palabras como homosexual, heterosexual y bisexual en la primera categoría, y palabras como cisgénero (o cis), transgénero (o trans), travesti, transexual e intersex en la segunda. La palabra travesti es usada en Argentina, Brasil y otros pocos países, pero no en el resto del mundo. Algunas personas la usan para distinguir entre las personas trans que deciden operarse y cambiar sus genitales (transexuales) y quienes prefieren no hacerlo (travestis), una diferencia que muestra más claramente que la identidad de género no necesariamente tiene que ver con tener pene o vagina.
Hay mujeres con pene y hombres con vagina, porque una cosa tiene que ver con la anatomía y la otra con la identidad, la autopercepción, los papeles sociales, la cultura. Por eso, también, la palabra travesti es adoptada por muchas personas como algo más que esa distinción anatómica: como una identidad específica, algo diferente de hombre o mujer a secas. Del mismo modo, hay matices importantes entre las diferentes palabras que usamos para hablar de la orientación sexual. De forma más general, gays y lesbianas son, respectivamente, hombres y mujeres homosexuales. Pero también podríamos hacer una distinción sociológica o política entre ambos términos, ya que “homosexual” hace referencia al deseo y al comportamiento, mientras que “gay” o “lesbiana” hace referencia a una identidad que se asume como propia.

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